viernes, 20 de agosto de 2010

UN POCO SOBRE DON NARIÑO


Reseña biográfica

Del matrimonio contraido en Santafé a 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez (n c1720, Santiago de Compostela) con la distinguida dama criolla Catalina Alvarez del Casal (en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero. Por su cuna perteneció a ilustres e influyentes familias virreinales de inmediato origen español y lo adornaron cualidades de buen porte, simpatía personal, temperamento alegre y mente abierta a las novedades. Por un tiempo fue becario real en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé y a sus dieciseis años de edad, como abanderado de un batallón de milicias creado para contener a los comuneros de 1781, hubo de presenciar el terrible espectáculo del tormento y ejecución de José Antonio Galán y sus compañeros en la Plaza Mayor de Santafé. Insaciable curiosidad intelectual lo llevó a acrecentar su biblioteca que, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener de más de dos mil volúmenes lo que era una rareza y un privilegio en su época. Fascinado por el movimiento europeo de la «Ilustración» se convirtió en entusiasta propagador de esas ideas durante las frecuentes tertulias en su «Arcano de la Filantropía».

Primeras ocupaciones. Atraido hacia las actividades comerciales especulativas no menos que por atender necesidades de salud viajó muy joven a Cartagena de Indias donde emprendió algunas aventuras que más tarde, ya de regreso en su natal Santafé, alternó con brillante carrera civil. Alcalde de primer voto en 1789, tesorero de diezmos del arzobispado, regidor y alcalde mayor provincial, 1791-1793. Su fulgurante carrera lo llevó rápidamente a convertirse en el mayor exportador de quina, café y té de la capital neogranadina. Casó en 1784 con Magdalena Ortega y Mesa (Santafé, 1762 - Santafé, 1811), hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar y de Petrona de Mesa y Moreno. El matrimonio tuvo seis hijos: Gregorio (n 1786), Francisco (n 1787), Antonio (n 1791), Vicente (n 1793), Mercedes (n 1798), Isabel (n 1801).

Comienzan los problemas. Primeras prisiones. La vida de Antonio Nariño fue larga y accidentada. La traducción y publicación clandestina (al parecer en 15 de diciembre de 1793) de la «Declaración de los Derechos del Hombre», incendiario documento originado en Francia cuya circulacion había sido prohibida en las colonias españolas por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, lo llevó a prisión en Santafé (29 de agosto de 1794) y posteriormente al exilio como reo de alta traición (30 de octubre de 1795). Aprovechando un descuido a su llegada a Cádiz, escala de un viaje con destino final en Africa, se dio a la fuga para permanecer por corto tiempo en Europa antes de regresar en secreto a Santafé (abril de 1797), en donde al cabo de algunos meses convino en entregarse voluntariamente (julio de 1797) al virrey Pedro Mendinueta confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofreció proporcionar en torno a sus andanzas. Contra lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones temiendo su próxima muerte y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santafé (mayo de 1803). Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno. Remitido a Cartagena, quedó confinado en prisión hasta principios de junio de 1810, cuando la junta provincial de gobierno establecida desde el 22 marzo anterior atendió su solicitud de libertad bajo fianza gracias a las gestiones del comisionado regio Antonio Villavicencio y a la ayuda de su amigo y favorecedor Enrique Somoyar en la consecución de fiadores. En diciembre de 1810, Nariño regresó a Santafé a tiempo para participar en la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada que se instaló el día 22 del mismo mes y del que fue designado secretario. En tal condición contribuyó a contener las aspiraciones separatistas de Cartagena.

Triunfos pasajeros y nueva prisión. En 29 de agosto de 1811, a los precisos diecisiete años del día de su captura por consecuencia de la traducción e impresión de los «Declaración de los Derechos del Hombre» y luego de afrontar incontables trabajos y penalidades, Antonio Nariño se recibió de corregidor de la ciudad. A pocos días, en 19 de septiembre, sus críticas provocaron la dimisión del primer presidente del Estado de Cundinamarca Jorge Tadeo Lozano (electo en abril del mismo año) y Nariño fue proclamado en su lugar. Se mantuvo por dos años en el poder supremo a través de múltiples incidencias y en permanente antagonismo con Camilo Torres, presidente del Congreso de las Provincias Unidas. En septiembre de 1813 delegó la presidencia en su tío Manuel de Bernardo Alvarez para salir a la cabeza de las fuerzas combinadas de Cundinamarca y las Provincias Unidas a tratar de contener el avance de fuerzas españolas dirigidas desde Quito. La campaña, inicialmente exitosa, culminó en un inesperado fracaso a las puertas de libertad cuatro años después (marzo de 1820).

Regreso a la patria. Auspicioso recomienzo y dramática evolución. Luego de disfrutar por un corto lapso de su libertad en Europa Nariño reapareció en Angostura a mediados de febrero de 1821. El Libertador lo acogió con amabilidad y lo designó vicepresidente interino de la recién formada unión colombiana con el preciso y urgente encargo de acudir a instalar el Congreso Constituyente en Villa del Rosario de Cúcuta, lo que verificó en 5 de mayo de ese año. Diversas circunstancias llevaron a Nariño a renunciar a su alta investidura apenas dos meses más tarde (5 de julio) para proseguir a Santafé. Entre tanto, el mismo congreso lo elegió en ausencia al término se sus deliberaciones (en 9 de octubre) como senador para sus próximas sesiones que se iniciarían en Santafé a partir del primer día de 1823; pero su curul fue sorpresiva e inmediatamente impugnada por un par de jóvenes políticos por considerarlo indigno de ella. El congreso de Cúcuta acordó mantener la elección, pendiente de la defensa que tendría que hacer el impugnado al iniciar las sesiones en la capital.

Victoriosa defensa ante el senado. En 14 de mayo de 1823, Nariño compareció en Santafé ante el pleno del congreso para defenderse públicamente de las acusaciones de que había sido objeto en Cúcuta al momento de su elección como senador en octubre de 1821. Emotiva y documentada exposición de argumentos incontestables dejó sin piso las tres temerarias acusaciones en su contra, cuales habían sido: haber quedado deudor fallido de las sumas que resultaron a su cargo en 1794 mientras se desempeñaba como tesorero de diezmos del arzobispado en Santafé; haberse entregado voluntaria y cobardemente al enemigo a las puertas de Pasto en inexplicable corolario de la exitosa campaña militar que hasta ese mismo día había conducido desde Santafé; y, haber permanecido por su gusto ausente del país hasta pocos meses antes de su elección como senador en Cúcuta. El día 20 del mismo mes, Nariño resultó absuelto incondicionalmente y su derecho a posesionarse como senador le fue reconocido sin objeciones. Desde ese día asistió puntualmente a las sesiones del congreso a tiempo que su salud desmejoraba a ojos vista, al punto de verse en la necesidad de solicitar licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias en 6 de agosto.

Muerte. Achacoso en cuerpo y alma, un Nariño envejecido dejó la capital el 8 de agosto de 1823 en viaje que esta vez no habría de tener regreso. Pasó una temporada en el poblado de Ráquira antes de tomar residencia en la cercana Villa de Leyva desde principios de octubre. Allá murió en diciembre 13 de 1823 y sus despojos recibieron sepultura en esa misma población. Tenía 58 años cumplidos.

EXTRAIDO DE http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Nari%C3%B1o

DE BRAYAN NAJAR

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